Parto de Eilán


Querido equipo de DonaLlum. Quisiera compartirles un agradecimiento que envié a toda la comunidad que rodeó el nacimiento de nuestro hijo Elían. En aquella comunidad no puedo no incluir una comunidad virtual, la vuestra, que acompañó mi embarazo con artículos interesantes, información necesaria, imágenes y videos que me ayudaron a reflexionar sobre muchos conceptos o confirmar mis instintos. Muchas gracias por tan bella labor, la de mantener activa una página que no dejaré de aconsejar a futuras madres que encuentre en mi camino.
Valentina

Hace una semana, el 21 de Junio, solsticio y día de la música, se cumplía uno de los momentos más desafiantes de mi vida a nivel físico, mental y emocional: traer a la luz a este pequeño ser que convivió nueve meses exactos en mi vientre. Lo hicimos en casa, preparamos la cueva para recibirle con amor, serenidad y familiaridad. Queríamos recibirle con seguridad pero sin prisa, ni presiones, respetando el tiempo que pidieran nuestros cuerpos. Para ello tuvimos que cumplir un proceso de información, búsqueda, resolución de miedos, aceptación de que nada estaba en nuestras manos, sino un deseo, y de que debíamos entregarnos al proceso de la vida. Y así fue. La vida, en regalo, nos mostró un bebé fuerte y capaz, que llegó con una sabiduría ancestral y abrió la boca no más salir de mi cuerpo, pidiendo alimentarse de este mundo que lo recibía. También nos mostró un cuerpo, una mente y un espíritu de madre-mamífera animal y natural, capaz de sostener, seguir adelante, rugir, no sucumbir al miedo, confiar y hacer un trabajo de instinto y amor. La vida también nos mostró un padre cuidador, capaz de decir lo justo y necesario en cada momento, de amar incondicionalmente, de sostener a la madre y a la cría con una fortaleza de roble. Y en fin la vida nos mostró una comunidad de personas presentes en el acto: Esther, la comadrona, un lucero que fue guiando el camino de principio a fin, como confirma la etimología de su nombre, y Blanca, la otra comadrona quien nos acompañó en el expulsivo y donó un refuerzo de luz y fortaleza; mi madre, con su presencia apartada, discreta y respetuosa, quien no pudo alejarse de su hija y de aquella manera acabó siendo una pieza fundamental para ayudar a sostener en la logística a quienes me sostenían en cada contracción, y mi amiga Maisa sosteniendo el corazón de mi madre (una noble tarea la suya) y regalándonos una documentación en imágenes delicada e íntima del inmediato post parto. Hicieron parte de aquella comunidad todos los familiares y los amigos, todos y cada uno presentes en la distancia con sus buenos deseos, con sus muestras de afecto y fortaleza, con sus velas encendidas, sus pensamientos puestos en una espera emocionante y sus corazones en júbilo en una posterior celebración llena de colores y de alegría por la llegada del pequeño-grande Elián.

Regalo estas palabras con emoción, pensando en que fue un momento de vida valiente y afortunado que vale la pena compartir. Que sea de inspiración para el vivir que es un acto creativo y creador de por sì.

Gracias a toda la comunidad que arropó con amor este embarazo y alumbramiento y que sigue arropando con cariño los sueños de Elián.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.